
Muchas enfermedades digestivas se estudian habitualmente mediante pruebas como la gastroscopia o la colonoscopia. Sin embargo, entre ambas exploraciones existe una parte del aparato digestivo que durante muchos años ha sido difícil de explorar por su longitud y complejidad: el intestino delgado.
En la actualidad, contamos con técnicas avanzadas que permiten su evaluación con mayor precisión, como la cápsula endoscópica y la enteroscopia, fundamentales para el diagnóstico de patologías que afectan a esta zona.



